Si te has parado a observar alguna vez cómo se mueve tu bebé, habrás comprobado que hace algunos movimientos de forma repetitiva como si estuviera bailando, incluso alguna vez le has cantado una canción con ritmo y, de repente se pone a hacer siempre el mismo movimiento acompañando tu canción.
Los bebés hacen movimientos repetitivos para integrar los reflejos primitivos, que le ayudan desde el mismo momento de su nacimiento para poder pasar a través del canal del parto haciendo los giros necesarios.
Estos movimientos rítmicos que hace el bebé hace que su cuerpo vaya cogiendo tono muscular y estimulando al cerebro para prepararse y poder evolucionar en sus movimientos y postura.

Si a un bebé recién nacido lo dejas boca arriba, mueve sus manos y pies casi todo el tiempo, esto no es más que el principio de una preparación física y neurológica para su maduración. De forma que cuando pasen 3 ó 4 meses ya será capaz de ayudarse de sus brazos y piernas para conseguir arrastrarse, apoyando su barriga sobre el suelo.
Cuando un bebé es muy tranquilo y apenas se mueve, no tiene la oportunidad de hacer estos movimientos rítmicos que le van a servir para poder pasar por todas las fases evolutivas. Esto puede indicar que su sistema nervioso es inmaduro.
Una vez que el bebé consigue darse la vuelta desde la posición de tumbado boca arriba a la de boca abajo y viceversa, es decir, ya domina la croqueta, pasa a otra fase.
En la siguiente fase el bebé intenta flexionar sus rodillas para quedarse a cuatro patas, y cuando por fin lo consigue, empieza a hacer “el culeteo”, un movimiento rítmico que consiste en dejar caer el peso del cuerpo sobre el culo en la posición de gateo. Así, el bebé está entrenando para ser capaz de echar a gatear.
El gateo requiere una maduración nerviosa y una coordinación adecuada, por eso, al principio puede empezar a gatear avanzando con las dos piernas a la vez a modo de ranita, hasta conseguir finalmente el avance de una pierna y luego la otra en un movimiento contralateral con los brazos.
Todos lo bebés deben hacer estos movimientos rítmicos porque están preparados para ello al nacer, de forma que a los 3-4 años ya tengan prácticamente todos los reflejos primitivos integrados, es decir, ha realizado suficientes movimientos rítmicos para adquirir una nueva habilidad motora hasta convertirla en automática y que ya no aparezca el reflejo primitivo.
A partir de esa edad, al hacer una evaluación de los reflejos primitivos ya deben estar integrados, dando paso a reflejos posturales que ya permanecen durante el resto de la vida adulta.
Un momento ideal para evaluar los reflejos primitivos es a los 5 años o antes si no está pasando por todos los hitos del desarrollo motor.
Un momento ideal para evaluar los reflejos primitivos es a los 5 años, antes de que el niño pase a la etapa de primaria donde se le van a exigir posturas en el colegio que necesitan de una integración correcta de los reflejos de bebé, como puede ser permanecer sentados con la espalda apoyada, coger un lápiz y mover la muñeca adecuadamente para escribir, mirar hacía abajo (posición de lectura) sin que el resto del cuerpo dificulte esta posición. O incluso montar en bici, pues si un niño no ha integrado bien sus reflejos primitivos es posible que le cueste aprender a montar en bici o se vaya cayendo si mira a los lados pues no puede separar el movimiento de su cabeza del de sus brazos.
¿Qué síntomas puede tener un niño que tiene reflejos primitivos activos?
- Dificultades para mantener el equilibrio
- Mareo con el movimiento
- Pobre coordinación
- Malas posturas
- Cansancio y fatiga prematuras
- Problemas de atención y concentración
- Dificultades de aprendizaje
- Mala letra
- Hipersensibilidad
- Hiperactividad
- Problemas de comportamiento social y emocional
Ese niño que en el parque le da miedo subirse a los columpios, que se mueve con mucho cuidado, que no le gustan las atracciones de feria, que aún va con ruedines en la bici … o el niño que parece que no puede estar sentado en la silla, que se desparrama por la silla cogiendo posturas inverosímiles, que aprieta mucho al escribir o que se va chocando con las cosas al andar o no te deja espacio para andar porque invade tu camino….
Lo mejor que puedes hacer para el desarrollo de tu bebé es dejarlo en el suelo
Si aún no has comprado artilugios para acoplar al bebé, lo mejor es que no los compres, la mejor manera de que el neurodesarrollo de un bebé no se vea afectado es dejándolo en libertad de movimientos. Desde el segundo o tercer mes ya se le puede ir dejando en un lugar cálido y confortable para que se mueva con libertad, claro, que si es de los bebés que les gusta estar acompañados, va a llorar, pero no por estar en el suelo sino porque necesita que estés con él.
Y si tu hijo ya no es un bebé pero sospechas que puede que algo de esto pueda ser la causa de sus dificultades o síntomas, puedes consultar para hacerle una evaluación de los reflejos primitivos. En el caso de que tenga reflejos activos y que ya no deberían aparecer, existe la posibilidad de realizar terapia de integración de reflejos o terapia de movimientos rítmicos, que consiste precisamente en que el niño tenga una oportunidad para hacer todos los movimientos rítmicos que no hizo de bebé.
Los reflejos primitivos retenidos no sólo afectan al aprendizaje, al comportamiento, …sino que influye en el desarrollo corporal y postural del niño
¿Y que hay sobre la evidencia científica de la integración de los reflejos primitivos?
¿Hay evidencia sobre la influencia que tienen los reflejos primitivos cuando permanecen sin integrar en los niños?
No voy a hacer una recopilación de publicaciones, sólo voy a comentar algunas.
Se ha considerado que los reflejos primitivos no integrados puede ser una causa de escoliosis.
En publicación en pubmed se concluye que:
«En la evaluación de la escoliosis, podría ser útil examinar los reflejos primitivos como una posible razón para la rotación del tronco. En el tratamiento de la escoliosis, en algunos casos deben usarse métodos de integración de reflejos primitivos».
Esta otra publicación sobre un ensayo controlado aleatorizado se compararon dos técnicas que usan los terapeutas rehabilitadores en niños con parálisis cerebral, para la integración/modificación del comportamiento motor temprano (reflejos primitivos).
Este estudio sobre los reflejos primitivos persistentes en niñas con diagnóstico de déficit de atención e hiperactividad concluye que:
«Los datos sugieren que los síntomas del TDAH pueden estar relacionados con mecanismos neurales más primitivos que interfieren con las funciones cerebrales superiores debido a una integración cognitiva y motora insuficientemente desarrollada».
Y esta otra publicación
estudia la persistencia de los reflejos primitivos y problemas motores asociados en niños sanos concluyendo que:
«Parece razonable introducir la terapia de integración de reflejos en niños con habilidades psicomotoras bajas. Los reflejos primitivos probados rutinariamente pueden contribuir a mejorar el desarrollo psicomotor temprano en niños con necesidades, evitando así muchas dificultades que los niños pueden encontrar en su vida social y escolar».
Y por último, dos proyectos de investigación sobre la terapia de integración de los reflejos en niños.
Por tanto, hay evidencia de la influencia de los reflejos primitivos en distintas alteraciones, sugiriendo que una terapia de integración de reflejos puede ser beneficiosa.
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