Me llamo Vanessa Tenorio.

Soy Optometrista.

Estudie en la Universidad de Granada la Diplomatura de Óptica y Optometría. Posteriormente estuve trabajando varios años en el mundo de la Óptica. La formación con la que acabé la carrera y la dinámica de trabajo que tenía en los centros de óptica no me permitían atender ni resolver ciertos problemas. Me llegaban padres preocupados por el desarrollo visual de sus hijos, por sospechas de que algo no iba bien, por incertidumbre. Me di cuenta que en la sanidad pública no se trataba como se debía la visión de los bebés y niños, y a veces también la de adultos, por falta de tiempo y recursos. A la par de toda la inquietud profesional que tenía, fui madre y entonces me empezó a interesar el desarrollo visual infantil.

Cursé un Máster en Contactología Avanzada que me permitió adquirir conocimientos para atender a la población pediátrica y a adultos con diseños de lentes de contacto especiales. También me especialicé en Optometría Comportamental y Terapia Visual Neurocognitiva. Pero sobre todo lo que más me gusta es la visión infantil y los problemas de desarrollo y aprendizaje.

Sigo formándome de manera constante, lo que me permite estar al día en las últimas novedades y tratamientos.

¿Qué hace que mi método de trabajo sea distinto?

La atención, evaluación, diagnóstico y tratamiento es personalizado y requiere de tiempo. Evalúo habilidades visuales muy importantes que normalmente en una Óptica no se miran.

La formación continua me ha dado los conocimientos para poder evaluar la visión de las personas de forma mucho más exhaustiva.

Abrí mi propio Centro de Optometría y Terapia Visual para poder dedicarme de lleno al diagnóstico de la visión de forma global, resolviendo así los problemas de mis pacientes.

La visión no es algo aislado al resto de sentidos o del cuerpo. A veces es necesario derivar a otros especialistas como fisioterapeutas, podólogos, logopedas, neurólogos… por eso a veces también miro otros aspectos que puedan estar influenciando a los ojos.


¿Qué diferencia hay entre un Oftalmólogo y un Optometrista?

Has pasado por el Oftalmólogo y te dice que tu vista está perfectamente. Y no se equivoca. El oftalmólogo te ha mirado la agudeza visual y ves las letritas más pequeñas. El fondo de ojo también bien. Pero tú sientes que tus ojos no están bien.

Aquí es donde yo puedo ayudarte.

El optometrista evalúa la agudeza visual (las letritas diminutas) pero también la visión binocular y las habilidades visuales. Esto habitualmente no lo realiza ningún oftalmólogo.

Tú puedes ver perfecto los carteles de la carretera pero al aparcar no calculas distancias, y que no te hablen porque ya no ves lo que pasa, no sabes de donde ha salido esa moto…o estás en el ordenador y no puedes mantener el enfoque, te cansas muy pronto, te entra sueño o se te desdoblan las letras. Eso es visión. Visión es mucho más que vista.


¿Cómo es cuando vienes con cita?

La duración media de una cita suele ser una hora, en ese tiempo hago una historia detallada del paciente desde el nacimiento, miro distintas pruebas de eficacia visual (acomodación, oculomotricidad, enfoque, …) además de la posible existencia o no de defectos refractivos (como miopía, hipermetropía,…), en ciertos casos también es necesario evaluar otras habilidades visuales según la problemática o sintomatología del paciente. Sólo un examen detallado puede arrojar la información necesaria para solucionar determinados problemas visuales. Posteriormente emito un informe y doy las posibles soluciones o tratamientos.


Puedes estar tranquilo si dejas tus ojos en mis manos

Decidí tener mi propio centro para dedicar todo el tiempo necesario a cada paciente y a resolver todas sus dudas. Los pacientes finalizan la revisión muy satisfechos de haber sido escuchados y entendidos, la mayoría comenta que nunca le habían revisado la visión de la forma que lo hago yo.

Los padres suelen llegar muy preocupados que no encuentran solución a los problemas de sus hijos. Lo cierto es que cuando unos padres perciben que algo no está bien no suelen fallar, será el instinto o la responsabilidad que tenemos de cuidar de nuestros hijos, pero es algo bastante común. Han vagado con sus hijos de un lado a otro, de especialista en especialista sin obtener una solución a sus problemas, cuando la causa de fondo es un problema visual.

Me apasiona mi trabajo. Además la experiencia como madre de dos niñas me ha hecho poder tratar a los más pequeños de la casa de una forma natural y cercana.